Las belleza y la salud

Cada vez es mayor la procupación que existe por la apariencia física, cuidando cada vez más la belleza y la estética personal. Esto ha repercutido en muchas ocasiones en practicar algunos tratamientos de belleza que podrían llegar a poner en peligro nuestra propia salud, muchas veces se ha priorizado la belleza por encima de nuestro propio estado físico. Una situación preocupante que queremos tratar de cambiar con artículos como este, para concienciar a todos sobre los peligros de algunas prácticas o tratamientos de estética o belleza.

 

Un ejemplo muy claro sobre estas prácticas son los tratamientos con bótox, muy comunes entre los que buscan un cambio inmediato en su apariencia, sobre todo en la zona facial. Es una práctica, sin embargo, que genera gran controversia, pues puede ocasionar graves problemas de salud, pues estamos introduciendo unos productos químicos que podrían causar graves alteraciones en nuestros tejidos, así como diferentes reacciones alérgicas. A pesar de estos riesgos, en muchos casos se sigue fomentando este tipo de tratamiento, por ejemplo lo podemos apreciar con las botox party, un evento muy habitual entre el sector femenino, importado de Estados Unidos a otros países, y que muy a menudo tiene lugar. Y es que cada vez esta práctica sigue ganando más y más adeptos. Lo ideal será recibir asesoramiento de un médico cualificado antes de tomar cualquier decisión importante sobre si decidimos recibir esta técnica en nuestro caso particular.

 

En cualquier caso, suele ser aconsejable evitar siempre que sea posible el paso por quirófano, pues el hecho de someterse a una intervención quirúrgica supone un gran riesgo. Por ello podemos tratar de buscar los mejores tratamientos sin cirugía, a fin de buscar las soluciones para belleza y estética menos agresivas, que no impliquen un riesgo tan grande para la salud como las operaciónes de cirugía estética.

 

Aún así, siempre que la técnica no implique cirugía tampoco es un indicativo seguro de evitar riesgos en la salud. Hay que tener presente que muchos de estos tratamientos incluyen técnicas con sustancias peligrosas, así como aplicaciones muy agresivas que podrían repercutir en algunos efectos secundarios. Lo ideal es que haya cirugía o no, consultemos a nuestro médico antes de tomar una decisión definitiva.